(Lo que vais a leer puede que parezca más de lo que en realidad es, que parezca que hay algo mas que un 'gustamiento' pero no, os aseguro que no ha llegado a tanto)
A qué mala hora..
El otro día os hablé de un chico, el cual me hace bastante gracia.
Como os expliqué, me cuesta un mundo hablar con los chicos porque me imponen, me dejan bloqueada y hacen que me quede en blanco, que me quede sin habla y sin saber qué hacer.
Con este chico empecé a hacer todo lo que puedo para cambiar lo que me pasa, para intentar salir de ese problema que tan mal me hace.
Estaba consiguiéndolo..
El último día que le vi fueron tan bien las cosas (en el sentido de lo que me pasa con los chicos), fue tan bueno mi avance en ese sentido que luego estaba pletórica de felicidad.
Pero.. Cómo no.. Siempre, en mi vida, pasa algo en los mejores momentos. Siempre pasa algo que hace que no pueda seguir adelante y superarme.
Sé que la vida es así pero ya podía, la vida, cambiar de persona favorita de vez en cuando..
Si, como pone en esta publicación que estás leyendo, y como de costumbre en mi vida, me ha vuelto a tocar a mi..
Estoy estudiando joyería y al principio de curso éramos 22 personas en clase. Éramos más de los que tocaba y, encima, joyería solo quieren estudiarlo 5 personas. De esos 22, a 6 les dieron la oportunidad de cambiarse a la carrera que querían y, lo hicieron. Yo me quedé la 1ª en la lista de espera en moda, por la nota. Él tampoco pudo entrar.
Hemos estado un mes y poco todos juntos en clase y yo he estado 2 semanas mala de hígado (por culpa de las pastillas que me tengo que tomar para el dolor de cabeza).
Cuando volví a clase me sentí muy bien por volver a mi imperio y 'empezó' otra vez todo muy bien.
Noté cosas que no voy a explicar (está de más) y, desde ese día fue todo genial. Hablé con el bastante y el último día que le vi, para mi, fue el mejor de todos (refiriéndome a lo que me pasa con los chicos).
Parece que esté tonta escribiendo así pero es como siento cada cosa y es como sé explicarme con el corazón en la mano..
La semana pasada salían las listas de la gente que se había dado de baja en cada carrera pero, con una pena tremendisima tengo que decir que en moda no quedaba ni una sola plaza.
El tema.. Cuando lo supe recé, crucé los dedos, llamé a San Cutufato y rogué que por favor no hubieran plazas en ningún lado.
Si, me sentí muy muy mala persona por pedirlo con tanta energía y tantas ganas.
Y.. ¿Qué creéis que pasó?.. Es fácil de adivinar si has llegado hasta aquí leyendo..
Lo primero que me salió del alma fue alegrarme muchísimo por el. Me alegro que la gente que lucha por sus sueños los consiga porque eso significa que es gente que no se rinde, constante, que hace lo que sea para superarse, cumplir sus metas y sueños. Gente que no se da por vencida.
Claramente, cuando pasó un rato me di cuenta de lo que iba a pasar.. Y todos lo sabéis..
Los siguientes días se notaba la ausencia de las personas que se cambiaron pero, yo solo notaba la ausencia de la persona que 'más me importaba' en algún sentido..
Sé que no es el fin del mundo y que lo que escribo parece que es más de lo que es en realidad pero me da pena que por fin que estaba 'trabajando' mis escudos y mis barreras con alguien que me empezaba a gustar pase esto porque, egoístamente, no me hacen bien estas cosas..
Sabéis que lo he pasado realmente mal y que me cerré completamente a conocer a alguien, planeé mi vida mentalmente y no había sitio para el amor de pareja, solo había sitio para mis dos bebés negritos adoptados, mi familia y mi mundo en la moda pero hay veces que, sin quererlo, pasan cosas y esas cosas hacen que tengas ganas de superar tus miedos, de superar tus malas debilidades. Cosas que hacen que cojas fuerzas y recuerdes que eres valiente, que no importa caer otra vez más porque cada tropezón y cada caída sirve para superarte, para crecer como persona, para aprender y ser más fuerte.
Con esto quiero decir que tengo ganas de superar lo que me pasó hace varios años. Tengo ganas de volver a ser esa niña que cree en el amor y que no tiene miedo de que le hagan daño porque de todo se aprende.
Por cierto.. no sé si lo he dicho pero.. he vuelto.
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