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lunes, 7 de septiembre de 2015

En la vida hay ciertas situaciones por las que tienes que pasar sin que quieras, unas buenas y otras malas.
Habitualmente creemos que las buenas duran menos que las malas lo que pasa es que no nos damos cuenta de que las buenas se viven mas relajadas y el tiempo pasa volando, todo lo contrario que las malas.
En las malas el tiempo pasa lento, crees que las horas se te echan encima, los minutos no pasan y los días mucho menos.
Es como si las malas las viviéramos mas intensamente.
Hay momentos en los que me pongo a pensar y recapacito y pienso en todo lo bueno que tengo, en lo feliz que soy en estos momentos con mi novio (que por cierto, ya llevamos 4 meses), con mi familia, con mis amigos etc y lo primero que me entra es orgullo por haber podido conseguir todo lo que tengo hasta ahora, por ver que las cosas mas o menos van bien.
Se que si algunas cosas cambiaran (por ejemplo el poder ver a mi novio aunque sea solo un día entero) pues puede que fuera mas feliz, mucho mas feliz.
Pensándolo bien, seria feliz del todo, no me faltaría de nada lo que pasa es que como esas cosas ahora mismo no pueden ser pues intento llevarlo todo lo mejor posible.
El esta ahí en todo momento, me prohíbe rayarme, me hace sonreír y en pocas palabras y directamente, es el quien me hace feliz.
Después de pensar en lo orgullosa y afortunada que estoy y soy por esta etapa que estoy viviendo, mi cabeza directamente se va al otro extremo y me entra ese miedo que hace que te des cuenta de que cuando menos me lo espere, puede que pierda esas cosas, a esa persona que me hace feliz..
Si, no os voy a mentir. Me rayo, me rayo mucho pensando en muchas cosas pero a la única solución y al único pensamiento al que llego es que tengo que cuidar lo que tengo ahora porque puede que al siguiente minuto ya no tenga nada.
Pienso que tengo que darlo todo por ello, para que no se me escape de las manos.
Que no vale de nada dar el 20% cuando puedes dar el 100% y que las cosas salgan mejor. Pero claro, todo con un limite.
Hay que saber dar mucho pero siempre en trozos pequeños porque al final puedes cansar a otras personas o puedes parecer pesada.
Esta reflexión la he hecho hoy, me he quedado mirando hacia la nada y me he dado cuenta de que muchas veces quiero dar tanto que llego a parecer pesada, inaguantable o irritable y por ello hay que saber darlo todo de ti pero en dosis pequeñas porque 'Lo poco gusta y lo mucho cansa'.

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